En lo que se refiere al área de atención a un cliente, lo que si tiene claro un ejecutivo de cuentas de una Agencia de Publicidad o de RRPP es que en todo lo que es material de comunicación externa de sus clientes, ellos pueden encargarse del tema, incluso con el desarrollo de un Sitio o Portal de Internet cuando éste se lo solicita, así le facilitan a estos la vida y ganan ventaja ya sea comisionando por ser intermediarios o también para impresionar y llegar más lejos en la escala de servicios ofrecidos. En algunos casos, es muy cierto que hay campañas que por su naturaleza necesitan un Sitio en Internet que les dé soporte.

Cualquiera que sea el motivo, para nosotros los que estamos al final de la cola en esta fila, es que nos toca lidiar con la peor parte, porque es “trabajar para dos clientes” al mismo tiempo. Ambos tipos de agencias cuidan a sus clientes como Gollum del “Señor de los Anillos” a su treassure, y de cierta manera manejan el proyecto como si ellos mismos fueran el cliente, lo que hasta un punto tiene sentido, pero cuando disfrazan su quisquillocidad de perfeccionismo para justificar las exageraciones, es que surge mi desencanto. Una vez complacidos, van donde el cliente final el cual le hace todo tipo de cambios, incluso algunos detalles que el prototipo original ya tenía y la “intermediaria erudita” mandó a quitar.

Lo que más molesta es esa actitud difícil de explicar, en la que tu casi colega que te llama para que suplas esa parte importante que a él le falta y en vez de trabajar como un equipo donde ambas partes pueden aportar, se comportan con una especie de superioridad ridícula y petulante. Entonces, lo peor es que frente a sus clientes son incapaces de defender el prototipo que tienen en frente muchas veces porque como no son del área no entienden el por qué de muchas cosas, o si no, porque cuando el cliente le dijo lo que quería ellos respondieron que sí sin ningún tipo de reparo en cómo ni cuanto; le agregaron más ideas, le pusieron a volar la cabeza y luego no saben cómo lidiar con una promesa sin base, y otras veces, por simple temor.

Cuando una empresa como las que menciono se vale de contratistas para desarrollar su proyecto, es importante crear un ambiente donde frente al cliente somos uno, de parte del contratado tiene que estar claro que quien te contrata tiene la responsabilidad de responder por ti , pero el que contrata a su vez debe de consultar o hacer una reunión con el experto en el área y el cliente antes de prometer maravillas y sobre todo a la velocidad del rayo. Es bueno recordar que un contratista te puede salvar una cuenta, o resolverte cualquier emergencia que no hayas considerado dentro de un proyecto, crear buena relación con los mismos es lo más sano y provechoso.
 
 
Posted on 27. Mar, 2008 by ClaudiaRita in Experiencia Laboral, Reflexiones
En el mundo siempre digo que “hay gente y hay gente”. Está el amigo que trabajando en una empresa te contrata con el entusiasmo de que te ganes unos chavitos y te da tips para que tu trabajo sea aceptado de una manera más efectiva, te facilita el material que necesitas, escucha tus sugerencias y trata de enriquecer el asunto sin abusar del precio que estas cobrando, gestiona el pago de tu cheque lo mas rápido posible y convence a sus colegas a seguirte contratando para futuras propuestas o proyectos.

Por otro lado esta el amigo que te llama y te contrata, te deja super claro el hecho de que él es el cliente, no pierde oportunidad para humillarte frente a sus colegas, te intenta avasallar frente a su superior tratando de demostrar lo eficiente que es, sin embargo, quiere llevarse el mérito completo por el buen manejo del proyecto y se limpia con el contratista sus propios errores (entrega tardía del material, confusión en los datos, aprobación o desaprobación sin el visto bueno de su jefe, etc.). Y por último, se molesta cuando le solicitas que investigue por qué hay un atraso en el pago de tu factura.

Está también el amigo que te involucra en un proyecto “super interesante” de la institución donde trabaja, te convence de que hay que empezar cuanto antes, muerdes el anzuelo, y luego de que llevas semanas dedicándole tiempo, aún tu contrato no sale, pero tu amigo que está super entusiasmado con el tema, como te conoce, te llama hasta un sábado por la noche para seguir hablándote del asunto. Tu primer cheque sale después de que nota que estás incómodo. Luego te percatas de que el asunto se fué agrandando y que si sigues de bueno, la bola de nieve será tan grande que tendrás que dejar todo lo que llevas en brazos para seguirla moviendo. Terminas agotado y muy posiblemente sin amigo y a ver si algún día te pagan lo que falta.

Cómo olvidar al amigo que te toma en cuenta para un proyecto, no tiene capital pero entiende que el proyecto tiene potencial y si le haces el favor, te llevarás el mérito de haber participado y que tu nombre salga en los créditos. No repara en el hecho de que llevas en tu espalda el trabajo de “obrero” y que invertirás un tiempo que le quitarás a otras cosas que también llevarán tu nombre y además te están pagando. Aunque sea una vez hay que vivirlo.

Mi último perfil es el amigo que te contrata, es ñoño con su producto, llega a enloquecerte, pero una vez le descubres sus gustos y negocias ciertos aspectos, comienzas a ir en coche. Y lo mejor es que por más loco o necio que sea, es muy buena paga.
 
 
De la universidad al mundo laboral es muy común ver como personas saltan de un renglón a otro según como la vida o el destino los va ubicando y refiriéndome al mundo de las comunicaciones es bastante frecuente. Me pasó a mi de la publicidad al Internet. Realmente en la publicidad nunca ejercí de una manera directa y activa, sin embargo el “chip” que se obtiene del medio y de los años entre la universidad y los “guruses” con los que te relacionas, es muy difícil de cambiar. Inclusive cuando entré por casualidad a cursos de multimedia buscando un área nueva donde desarrollarme, pero con la intención oculta de mi verdadero interés en ese entonces; “aprender a usar los softwares de diseño gráfico full”, pensé que era un medio más para seguir siendo “publicista*”, o sea, migrar lo que tenía codificado en mi cabeza a otra plataforma nueva.


Nunca negaré que de la publicidad quedan muchas cosas buenas, sobre todo a la hora de desarrollar un “concepto”, cosa muy poco apreciada por muchos, pero llegar a un punto y a partir de él multiplicar su potencial es un largo camino, no siempre se tiene la suerte de que la “iluminación” nos llegue de un zopetón, pero los resultados de todos modos son sumamente gratificantes.

Cuando se trata de la web, es otro mundo, ya lo que es “cool” en mi chip publicístico puede llegar a ser una mala práctica en este medio. En vez de bregar con imprentas y productoras, hay que bregar con desarrolladores los cuales tienen diversas maneras distintas de llegar al mismo fin. Y detrás de un portal web, se encuentra una especie de torre de babel virtual llena de lenguajes distintos.

Toda una experiencia es cuando tienes que hacer un proyecto de Internet para o en conjunto con un publicista o agencia publicitaria; con tal de que todo se mueva, se transforme, salte, brinque y se despatille, no les importa valerse de herramientas que para los de este lado son casi puras “malas palabras” comparables con lo grave que sería el uso de la tipografía “comic sans” en el chip publicístico.

*Publicista. En República Dominicana se le llama publicista a todo aquel que trabaja en lo que se entiende que es el gremio publicitario, ya sea en el área de creatividad, arte, ejecutivo de cuentas, o cualquiera dentro de una agencia de publicidad, también al freelance, diseñador de camisetas, fotógrafos, dueños de bares, etc. También se dice de aquellos que van a las oficinas en jeans rotos, chancletas, t-shirts, ropa colorida o salen un poco de los estereotipos comunes. Usan palabras como : “cool” “coolisimo”, apero, aperisimo, feeling, concepto… (Pss! Mr or Mrs estreigt: es una broma).