Posted on 27. Mar, 2008 by ClaudiaRita in Experiencia Laboral, Reflexiones
En el mundo siempre digo que “hay gente y hay gente”. Está el amigo que trabajando en una empresa te contrata con el entusiasmo de que te ganes unos chavitos y te da tips para que tu trabajo sea aceptado de una manera más efectiva, te facilita el material que necesitas, escucha tus sugerencias y trata de enriquecer el asunto sin abusar del precio que estas cobrando, gestiona el pago de tu cheque lo mas rápido posible y convence a sus colegas a seguirte contratando para futuras propuestas o proyectos.

Por otro lado esta el amigo que te llama y te contrata, te deja super claro el hecho de que él es el cliente, no pierde oportunidad para humillarte frente a sus colegas, te intenta avasallar frente a su superior tratando de demostrar lo eficiente que es, sin embargo, quiere llevarse el mérito completo por el buen manejo del proyecto y se limpia con el contratista sus propios errores (entrega tardía del material, confusión en los datos, aprobación o desaprobación sin el visto bueno de su jefe, etc.). Y por último, se molesta cuando le solicitas que investigue por qué hay un atraso en el pago de tu factura.

Está también el amigo que te involucra en un proyecto “super interesante” de la institución donde trabaja, te convence de que hay que empezar cuanto antes, muerdes el anzuelo, y luego de que llevas semanas dedicándole tiempo, aún tu contrato no sale, pero tu amigo que está super entusiasmado con el tema, como te conoce, te llama hasta un sábado por la noche para seguir hablándote del asunto. Tu primer cheque sale después de que nota que estás incómodo. Luego te percatas de que el asunto se fué agrandando y que si sigues de bueno, la bola de nieve será tan grande que tendrás que dejar todo lo que llevas en brazos para seguirla moviendo. Terminas agotado y muy posiblemente sin amigo y a ver si algún día te pagan lo que falta.

Cómo olvidar al amigo que te toma en cuenta para un proyecto, no tiene capital pero entiende que el proyecto tiene potencial y si le haces el favor, te llevarás el mérito de haber participado y que tu nombre salga en los créditos. No repara en el hecho de que llevas en tu espalda el trabajo de “obrero” y que invertirás un tiempo que le quitarás a otras cosas que también llevarán tu nombre y además te están pagando. Aunque sea una vez hay que vivirlo.

Mi último perfil es el amigo que te contrata, es ñoño con su producto, llega a enloquecerte, pero una vez le descubres sus gustos y negocias ciertos aspectos, comienzas a ir en coche. Y lo mejor es que por más loco o necio que sea, es muy buena paga.
 


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