Lo peor del mar es morir de sed… bien lo dice Gustavo Cerati en su canción. Usando esta frase en el entorno del diseño y desarrollo para el Internet pudiera referirse a la angustia que suele causar este medio, donde el delimitar un proyecto resulta frecuentemente muy difícil de lograr. ¿Hasta dónde llegar?, ¿qué tecnología utilizar?, ¿qué lenguaje de programación?, ¿cuál CMS?, ¿colores, diseño, ruta de navegación?… En fin; empieza el benchmarketing (una forma muy sofisticada de decir: “explorar el ambiente, ver lo que hay y ayudar a despertar ideas”).

Evidentemente cada producto a desarrollar cuenta con diferentes características de simpleza o complicación. Quizás nos topamos con proyectos que son simples a la par que complicados, por ejemplo, algo que no necesite desarrollar aplicaciones de uso, pero a su vez cuenta con mucho contenido que debe de organizarse y presentarse de cierta manera para lograr su fácil acceso y comprensión.

Entre foros, blogs, colegas y ejemplos te vas perdiendo, te entusiasmas, te desanimas, empiezas un boceto el cual luego te cansas de ver y por eso empiezas a dudar de que vas por el camino correcto. No bien conoces un CMS cuando ya empiezan a lanzar otros nuevos. Y así la sed aumenta y mientras más investigas más información aparece. Si a esto le sumamos la inseguridad del cliente o del jefe, el cual a su vez se va encontrando en el medio con “cositas” y comienza a decir : “yo quiero que tenga esto”, “pero mira lo que hizo fulano” , el estrés sigue en aumento, el mar de la Internet se vuelve tan inmenso que la información y los recursos resultan tan salados que definitivamente mueres de sed.

Por eso, aunque aún estoy en el camino hacia la meta, creo que la mejor solución es hacerse uno mismo de sus límites, a pesar de que lo limitado puede ser perfectamente infinito (nunca olvidaré esa fabulosa cátedra de mi profesora de matemáticas Ligia y su marido, otro inminente profesor de la UASD) y con esto quiero decir en este caso; que el hecho de crearse límites no sea equivalente al no aceptar cambios o novedades. Es sano crear un estilo, hacerse experto en un entorno y segmentar la búsqueda de antecedentes, competencias y similitudes. No obstante, no podemos limitar la sed del cliente o del jefe, pero tenemos que estar preparados para saber que nuestra propuesta es superior, o es la que mejor se ajusta al presupuesto con el que contamos (si, porque muchas veces se paga por un avión y sobre la marcha se nos pide una nave espacial), o en el caso contrario donde la idea realmente es buena pues hay dos opciones: la primera es que, si no implica un problema, implementarla (aunque se corra el riesgo de que una vez complacido en una hay que complacer en todas) y la segunda, es dejar entendido que pudieran hacérsele mejoras en una segunda etapa.

Creo que es mejor seguir la corriente del río que morir de sed en el mar.
 


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