Aquí vamos de nuevo

Al inicio de un nuevo año, tenemos la sensación de que se abren nuevas oportunidades, pero, en el ciclo de la vida, fuera de los esquemas geográficos donde La Tierra cumple 12 meses en darle la vuelta al Sol, al final, se trata de un fin de semana festivo, y el conteo de la traslación del planeta, puede empezar y terminar cada día. 

Pero, la humanidad logró encontrar cómo contabilizar los 365 días más las 6 horas que se tarda esta nave en la que habitamos en girar  alrededor de la estrella solar, y sumar cada 4 años esas 6 horas para agregarle un día más a febrero, como es el caso de este nuevo 2024 que es bisiesto.

Entramos en un año electoral, que se siente viejo a pesar de sus pocos días contados, ya que entre las fiestas navideñas, independientemente de las acostumbradas fotos familiares que muchas personas comparten por las redes, también se hicieron públicas muchas riñas, accidentes, propagación de videos de personas utilizando cocaína con poca discreción en las vías públicas, sin restarle importancia, al vil asesinato de una ciudadana venezolana en un apartamento en Piantini, que siguió con la descuartización de su cuerpo, acto que no fue el único feminicidio del mes, lamentablemente, pero si uno de los más escalofriante.

El 2024 será el año donde pueden aflorar muchos sentimientos reprimidos, las palabras “no enunciadas” por pensamientos escondidos, pueden convertirse tanto en sensatez, como en odio y tozudez. Porque existe una realidad donde personas con un alto nivel de conocimiento, fueron manipuladas por un supuesto instrumento de lucha ciudadana, sin embargo, los resultados han sido decepcionantes y hoy, su lucha es debajo de la piel entre la vergüenza, el desencanto y la soberbia.

Mientras el bolsillo continúa resentido, la deuda privada se ha incrementado y muchas personas se están endeudando para cubrir gastos fijos o necesidades  como la alimentación.

Los y las capitaleñas estamos viviendo en un estado de preocupación y pánico. Cada vez son más las personas que no tocan timbres, más bien, llaman por su celular desde el carro para que alguien salga a recibirles, por temor a durar mucho frente a un portón y que pase un motorista a robarles la cartera y el celular; a esto se le agrega: los atascos, la falta de tiempo, el costo de la vida, etc.

Desde que cae un poco de agua, los nervios se ponen de punta, porque nuestra ciudad, el gran Santo Domingo, está en un colapso fuerte que necesita un trabajo integral, que implique el fomento de una nueva cultura ciudadana que  nos permita hacer un cambio de esquema de vida más llevadero.

Al mismo tiempo, entre deudas y problemas económicos, la composición social actual ha cambiado el paradigma de la diferenciación de clases, ya que hay accesos que son prácticamente universales y hasta la ropa de marcas “exclusivas” pueden aparecer entre la ropa que viene por Pacas, nos encontramos con que la escala de valores de las personas se vuelve cada vez más complicada e incoherente.

La vida personal de desconocidos que se hacen virales, consumen nuestra atención, porque entramos a una nueva era donde prácticamente toda la ciudadanía conectada puede generar contenido, y gran parte lo hace, mientras que nuestro cerebro aún no cuenta con la capacidad de procesar tanto y tan rápido, y al mismo tiempo. 

Lo ideal sería lograr ser más eficientes en la selección de contenidos que se acerquen más a nuestra realidad.

Y en medio de esta gama de diversión; el morbo, el gozo, el amor y el odio, se acerca nuestra fecha de ir a votar para elegir a nuestras autoridades para plazas electivas, las municipales en febrero y las congresuales y presidenciales en mayo, que es el foco principal de este nuevo año 2024 y sin duda, un elemento que incidirá en nuestra vida, independientemente de todo.

Y una vez más, volvemos al ruedo.

Alguien que quiera ser alcalde

Esa frase dicha por Domingo Contreras, es muy profunda en esta coyuntura, porque realmente no estaba en los planes de la actual alcaldesa Carolina Mejía inscribir su candidatura por segunda vez. Al respecto circularon muchos motivos, incluso, en algún momento su padre, el ex-presidente Hipólito Mejía, manifestó tiempo atrás que no le gustaría que repitiera, pero que apoyaba cualquier decisión que ella tomara. Salieron notas de prensa donde la alcaldesa declaraba que estaba explorando otras alternativas y bueno, el haber dicho definitivamente que se postularía el último día que la JCE puso de plazo para la inscripción de la candidatura, nos deja entender que si hoy es candidata a reelegirse como alcaldesa, fue luego de pensarlo y repensarlo.

Querer ser alcalde o alcaldesa en esta época en donde hay un mayor cuestionamiento por la función de la alcaldía en la Capital, importa, porque los problemas de esta ciudad primada de América van en crecimiento y las soluciones cosméticas no duran mucho tiempo, ni salvan vidas.

No es un mito el hecho de que nuestra ciudad está colapsada. Ya las aseguradoras de vehículos la califican como una zona de gran peligro y todo indica que se subirán las pólizas, para dar un ejemplo. Así que hoy en día es vital educar más al respecto y entender cuales son las responsabilidades del gobierno central, como las de los gobiernos locales, es decir, las alcaldías.

La Capital dominicana es el epicentro de la mayoría de las diligencias y por esto recibe miles de visitantes desde las diferentes provincias del país diariamente. Es por esto que la ley de Capitalidad es urgente.

Es preciso crear en nuestra consciencia como capitaleños/as un verdadero concepto de ciudad cosmopolita, que se corresponda con el país en vías de desarrollo que, a pesar de sus retrocesos en puntos importantes, se supone que es la principal imagen de la República Dominicana; esto nos exige que salgamos un poco de esa dejadez natural, fruto de la época de gozo en la que vivimos, donde la mayoría de manifestaciones musicales o culturales que se producen reflejan un estado eterno de placer, sin embargo, construir una ciudad, no sólo que agrade a la vista, si no, que forje una ciudadanía comprometida con su entorno y que asuma ser parte fundamental en lograr una mejor calidad de vida común, no es una tarea fácil, ni cosmética.

Las políticas públicas municipales deben de aplicarse sin complejos y entendiendo las necesidades de los sectores productivos, porque, hasta el desvío de una calle puede provocar la quiebra de algunos comerciantes y muchas veces, si hacemos bien la tarea, se pueden lograr soluciones que no implique necesariamente esta tragedia en algunos establecimientos, a pesar de que se hagan sacrificios de todas las partes afectadas para encontrar una solución a temas comunes a los que no podemos seguir dándole la espalda, como la realidad de los buhoneros que si salimos a investigar, parece que se desvistió un santo para vestir a otro.

Nuestra ciudad es sucia, en sentido general, y tiene muchas situaciones que no hemos podido superar; edificios viejos que no dejaron espacio para sus desperdicios, personas que se trasladan cuadras en algunos barrios para llevar su basura al tanque que puso un ciudadano de buena fe y se lo vuelven un vertedero, medidas drásticas que se toman sin pensar en alternativas que no impliquen consecuencias fatales, un tránsito caótico, negocios en zonas residenciales que reciben decenas de clientes a la vez pero sólo cuentan con cuatro o seis espacios de parqueos, calles con capas y capas de asfalto que han convertido las cunetas en rigolas, además de cañadas, ríos y playas contaminadas, etc.

Son muchos los sectores que se han convertido en parte del problema, ahora debemos de convertirnos en la solución, y por estas razones entiendo que si existe una persona en la palestra pública que tenga una vocación de municipalista es Domingo Contreras, presto a poner en marcha desde soluciones sencillas que necesitan algunas comunidades dirigidas al ocio saludable, la cultura, la vida en comunidad, la salud física y mental, como también, a embarcarse en soluciones complejas a problemas difíciles que nadie le ha querido meter mano en los últimos años, como: la calidad del aire, la responsabilidad extendida de las empresas con los envases plásticos, el efecto de isla de calor, la arborización de la ciudad, el subsuelo, los drenajes, la seguridad, la prevención, entre muchas cosas más.

Querer ser alcalde, tener conocimiento y vocación para asumir este reto, es algo que necesitamos con urgencia, soy yo, como capitaleña que necesito que esta alcaldía la asuma una persona con un alto conocimiento científico, que tome decisiones en base a estudios, con un plan concreto con miras a un urgente desarrollo urbano sostenible.

Llamado a Reflexión a los Técnicos del Área Pedagógica del MINERD

Observo que se dan momentos en la vida donde hay personas que eligen tomar caminos, por los cuales, no saben si hay regreso o lugar por donde poder doblar.

Sentí mucha pena viendo la rueda de prensa que hizo el Ministerio de Educación, sin la presencia del Ministro, más bien, valiéndose de representantes del área pedagógica acompañados de representantes de la sociedad civil, para dar lectura a un comunicado, justificando y minimizando el fracaso del “Proyecto Libro Abierto”, ofreciendo datos incorrectos y fácilmente refutables.

Lo primero es que mentirle al país de esa manera es una falta grave, y lo segundo, es ver que personas con una larga carrera en el MINERD, respetadas por sus servicios ofrecidos y con capacidad de cuestionamiento y determinación para tomar posiciones frente a una situación tan delicada, hayan decidido optar por no darle la importancia que se merece este tema, y ofrecerse a dar lectura a una comunicación que quedará marcada en la historia como un legado de falsedades a la población.

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El MINERD es una institución con una amplia empleomanía y que tiene a su alrededor el sindicato más fuerte e involucrado del país, un sector empresarial de larga data, más otro sector educativo no gubernamental que también orbita cercano al tema, es decir, son élites que se conocen y vienen danzando con el vaivén de las olas por décadas, por lo cual, ya sea por los documentos públicos de los sistemas de transparencia que se dejaron establecidos desde los gobiernos del PLD, por medio de técnicos docentes indignados de los Niveles o el Área Curricular de la sede central, consultores, o hasta el personal docente de las escuelas; TODO SE SABE.

Quienes hemos trabajado algún tipo de contenido que haya tenido que pasar o ser revisado por la Dirección General de Currículo, tenemos algo claro; lo largo y exhaustiva que es la revisión de los materiales didácticos, llevándonos, a veces, hasta la desesperación, por lo cual, dudo mucho que dicha dirección revisara los libros que hoy son sujetos de un escándalo, a menos, que hayan barrido con todo el personal y puesto en su lugar personas ignorantes del tema a ejercer esas funciones. De lo contrario, sigue siendo un área con demasiada experiencia en metodología de evaluación y consultoría, comprobable en los cientos de publicaciones previas sin errores, y menos, de la magnitud hoy día denunciada.

Otra información que me ha llegado, es que el Ministro Ángel Hernández creó un departamento que trabajó paralelamente a la Dirección de Currículo para estos nuevos libros, algo que tendría para mi un mayor sentido por lo antes señalado.

Debemos de recordar, que este proceso de compras no se licitó, como tampoco, queda claro por qué vía fueron pagados, es decir, que viola la Ley de Compras y la Ley de Transparencia del Estado, y para colmo de males, ha dejado una pérdida de dinero exuberante, no por una simple equivocación humana como quieren hacernos creer, si no, por la tozudez, la arrogancia , la falta de transparencia y la negligencia que acompaña a esta administración, que con toda razón nos despierta sospechas.

Hay una canción de Ruben Blades que se llama “Decisiones”… y sigue con la frase… “todo cuesta”, que se la dedico a modo de reflexión a quienes se sentaron ahí a leer y apoyar un documento que quiere minimizar el abuso, la falta de transparencia, la irresponsabilidad, la injusticia y el deterioro del erario público. Peor aún, arrastrando la dedicación de años de sacrificio de técnicos docentes que sí se esfuerzan en hacer una tarea loable.

No vale la pena prestar su imagen y sus años de carrera para servir de muro de contención de las barbaridades de los dueños de universidades que hoy nos gobiernan, quienes han demostrado ser unos indolentes ante la población más pobre, a menos, que se quieran encubrir intereses personales, cosa que me costaría mucho creer de personas que llevan décadas sirviéndole al sistema, pero, se los digo a modo de reflexión, para que tengan presente que esa es la percepción que les puede quedar a quienes observan desde afuera.

Las ideologías no se destruyen, se transforman

Que ya las ideologías políticas no “existen”, proclaman algunas personas, pero yo creo más bien que se han transformado de una manera que se presta a confusión, como puntos opuestos en una misma línea, que se van acercando y cuando chocan se diluyen, se atraviesan, se multiplican y se distribuyen en diferentes espacios de esa misma línea, incluso, coincidiendo y compartiendo nichos. Y todavía…. sigue en movimiento.

Por eso vemos a liberales de Argentina (que dicho sea de paso que en EEUU se les llama así a los de izquierda, y en el resto del mundo a los de “centro” derecha) reclamando que durante muchos años, la extrema izquierda perseguía a las personas LGTBQ+, mientras que el liberalismo no se manejó de esa manera, en vista, de que hoy es la izquierda quien ha asumido la defensa férrea del tema.

Pero a la vez, gran parte de ese grupo de liberales (por no decir que todos), se sienten cómodos con las políticas del liderazgo de derecha que fomenta el machismo, el clasismo, la desigualdad, el racismo y la xenofobia, a la par de que niegan ser extremistas, digamos pues que “casi extremo”, por buscarles un término.

Que grupos políticos procedentes de raíces opuestas, hoy coincidan en puntos de vista, tampoco es incoherente, más bien tenemos que verlo como conquistas. Para citar casos extremos, sería impensable que haya actualmente personas en la política luchando por querer retomar la esclavitud. Es decir, hay evoluciones humanas que se asumen en todo el espectro ideológico político, logrando que las luchas se vayan transformando por mejores condiciones laborales, garantías de servicios de salud y pensiones, más igualdad entre hombres y mujeres, etc.

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Lo que aún sí se mantiene es, la lucha por una sociedad menos desigual, y esa bandera la tienen tanto las personas progresistas y “supuestamente” quienes no lo son, pero les da vergüenza decir lo contrario, como pasa en el escenario local, y aquí un punto importante, porque se les acusa a los progresistas de populistas, pero entonces, ahora, la derecha copia sus políticas públicas, arrastrados por la realidad de que dichas políticas se convierten en una demanda social, que de no ser atendida, les causaría mucho ruido. Sin embargo, aún así, es evidente como las van descuidando y manteniendo las apariencias en base a mentiras muy bien estructuradas, sencillamente porque sus prioridades (como piensan y sienten), están en otro lado.

Los estereotipos pasados hay que superarlos, una persona puede ser progresista y ser rica y otra puede ser pobre y ultraconservadora. Ya no se trata de eso. Sin obviar que la búsqueda de la riqueza en función a la explotación de otras personas y su entorno, es anti-progresista.

Mantener la coherencia ideológica en este mundo cada vez más complicado es un reto muy grande. Se lo atribuyo a los cambios “democratizadores” que se han logrado vía la tecnología y ser parte de un mundo conectado y sobrecargado de información, confusión e inmediatez, que se deriva en un cambio estructural de la sociedad, que si bien permite el acceso y desarrollo de emprendimientos sin intermediarios, también le otorga a unos, “aún más pocos” el poder y los derechos de todo lo que generamos.

Como también, a la proliferación del individualismo en todo; las luchas más sencillas, se pierden porque lo más importante, parece ser, quienes la encabecen y hasta las causas más nobles se han convertido en espacios donde discriminan a quien puede o no apoyarlas según ciertos prejuicios.

¿La clase media no es religiosa?

Esa es la pregunta que me hago cada vez que veo a mujeres jóvenes y adolescentes que se cuidan de un embarazo a destiempo y planifican una familia con la cantidad de hijos que pueden mantener.

Cada vez más, las jóvenes de la clase media en adelante gozan de la información necesaria respecto a su cuerpo, la confianza de sus padres y madres para hablar del tema, y el acceso a médicos que les indican anti-conceptivos o uso de preservativos. Siendo, claro está, la dilación de una vida sexual activa, la mejor de las opciones para los y las adolescentes.

Sin embargo, las niñas y adolescentes de familias vulnerables de nuestro país, no corren la misma suerte. El sistema educativo público ha permitido que los prejuicios religiosos terminen afectando el derecho a conocer su cuerpo y acceder a las atenciones necesarias.

Las ciencias de la naturaleza incluyen a la anatomía, siendo la rama de la biología que se dedica al estudio del cuerpo humano. Así como nos enseñan sobre nuestro sistema digestivo, respiratorio, nervioso y circulatorio, el sistema reproductivo debe de ocupar un espacio importante en TODA la educación pública, cubriendo además, el desarrollo psico-emocional y sexual.

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Es un derecho de cada estudiante en plena pubertad entender sobre su desarrollo físico y sus órganos reproductivos, para evitar embarazos a destiempo y posibles enfermedades.

Desde ahí empieza la violencia a nuestras niñas más pobres. El aprendizaje sobre las relaciones sexuales queda en manos de la música explícita y la pornografía, como también, a la suerte de que no tengan un vecino, familiar o amigo mayor de edad, que le seduzca de manera abusiva.

Respecto a las tres causales, también han logrado llevarlas de ser un tema puramente sanitario y médico, a un asunto religioso, poniendo en cuestionamiento de su fe, a mujeres que deciden interrumpir un embarazo tras una violación, un incesto y en caso de inviabilidad de la vida o peligro de muerte. Recordando que es una alternativa y no una obligación.

Negarle ese derecho a las mujeres, es también otra manifestación de violencia.

Mientras tanto, a la) clases media y alta les afecta menos, porque tienen la opción de viajar o de atender en un ambiente privado, cualquier eventualidad en un proceso de embarazo. 

¿Cómo hará la religión para adaptarse a los tiempos que vienen?Yo observo cada vez más en nuestro país a personas creyentes, pero sin los prejuicios tradicionales de la religión y a grupos minoritarios que están trabajando hacia un conservadurismo extremo.

Quizás surjan religiones más igualitarias que irán conquistando a los y las fieles de estos tiempos. Lo que no sería descabellado, porque ya hay ejemplos de rabinas en otros países que promueven la inclusión.

Sociedad de la Confusión

Quienes empezamos a incurrir en el mundo de la tecnología a mediados de los 90’s, nos imaginamos un mundo conectado un poco distante de lo que hoy existe.

Por un lado, y que bueno, mucha ciencia ficción se ha hecho realidad, como las video llamadas y objetos “vestibles” inteligentes (Lentes que graban video, relojes con pantalla, ropa con sensores, etc.), lo que significa que cuando la humanidad imagina algo, empieza a hacer todo lo posible para hacerlo realidad, a veces no exactamente como en las películas, pero vamos llegando… ¿A donde?…. No sabemos.

La reacción de la sociedad, una vez se incrementó el alcance de las personas usuarias de internet, pasando de ser; muchas navegantes y pocas creadora, a que todas las personas que cuenten con un dispositivo móvil y acceso a internet, pueden ser tanto consumidoras, como creadoras de contenidos.

La capacidad de comprender todo este fenómeno y sus efectos en nuestras decisiones diarias, no cuenta con un margen de amplia reflexión, porque el tiempo no alcanza de tanto bombardeo de contenido multimedia.

Por eso insisto, que más que lograr la “Sociedad de la Información”, hemos logrado la “Sociedad de la Confusión”, donde están ligados todos los aspectos de la vida actual, desde la farándula, la política, la justicia, la economía, el ocio, los productos de consumo y la diversión, etc. compitiendo todos, a la vez, por 6 segundos de nuestra atención.

Ante tanto acceso, siempre hay una misma queja sobre la falta de comunicación, lo cual, confieso que me causa, en algunos casos, cierta angustia cuando escucho decir repetidamente: “eso no se supo”, “¿quién lo dijo?, “¿cuando pasó?”, etc.

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Dentro de esta abrumadora conectividad que ha “democratizado” la posibilidad de suprimir todo intermediario posible (casas disqueras, agencias de viajes, estudios de grabación, emisoras de radio tradicionales, etc.) , es preciso detenernos a pensar nuestro rol de humanos frente a la tecnología, y así, poner un poco de resistencia respecto al control que ejerce tanta fuente de distracción sobre nosotros.

Por ejemplo, solo con los grupos de Whatsapp andas con toda tu familia, vecinos, colaboradores y amistades para todas partes, es decir, que cualquier situación que pase en esos entornos, se va contigo en el celular. Es allí, en la virtualidad, donde se desarrolla todo el tema con las diversas opiniones, malos entendidos, debates y chistes.

Todo eso, es información que tu cerebro está recibiendo de manera simultánea, mientras, estás físicamente en otra realidad que también requiere de tu atención. Sumando, lo que te llega por Twitter, Instagram, Facebook y TikTok, entre otras App de mensajería (Telegram, Signal, etc.). Y todavía no he contado los periódicos digitales que abres simultáneamente en diferentes tabs de tu navegador.

Mientras todo este alboroto, que tu cerebro va asimilando, ocurre en el silencio de tu oficina, en la sala de espera de un doctor, de camino al trabajo o donde sea que te encuentres, te toparás con algo que era de tu interés y sucedió sin que te dieras cuenta, y claro, la pregunta que sigue es: ¿Y dónde dijeron eso?

Estamos realmente más informados, lo que no creo es que estemos MEJOR INFORMADOS, de igual modo, creo que no somos verdaderamente conscientes de cómo, este cúmulo simultáneo de emociones que vivimos internamente vía internet nos distrae y nos afecta de diferentes maneras.

Un “triunfo” del extremismo conservador

Una Orden Departamental en el Ministerio de Educación, cuando se trata de establecer temas intangibles o que no ameriten cambios de posiciones o de áreas institucionales, por lo regular lo que sirve es para dejar por sentado un tema que deberá de operativizarse en base a guías, manuales y medidas que respondan de manera armoniosa a las demandas de la sociedad actual, donde también habitan nuestros niños, niñas y adolescentes que necesitan ser preparados y protegidos. En esa categoría podemos situar la recientemente derogada Orden Departamental No 033-2019, en la cual, se establece como prioridad el diseño e implementación de políticas de género en el Ministerio de Educación. La perspectiva de género en un ambiente científico, que es la escuela, no tiene nada que ver con temas vinculados a la homosexualidad o al lesbianismo, como que el personal docente va a tomar a los y las niñas para trazarle las pautas hacia su sexualidad y como que no existen las asociaciones de padres, madres y amigos de la escuela. Pero sí, permite visibilizar ese “currículo oculto” donde se lacera de manera constante el desarrollo, sobre todo de las niñas, en base a desmotivarlas porque tal o cual actividad no es para ellas. Del mismo modo, que a los niños, no se les incentiva a desarrollarse en un ambiente menos violento y más paritario. Cuando se trabaja la educación con perspectiva de género, lo que se hace es, por ejemplo, cambiar los típicos ejercicios de matemáticas donde la niña María fregaba 5 platos, se le rompió uno, ¿Cuántos platos le quedan? o, el niño José tenía 10 pesos, fue a comprar una pelota que costaba 8 ¿Cuántos pesos le sobraron? Si de manera repetitiva damos roles a las niñas basados en los cuidados del hogar y la familia, y a los niños basado en los deportes y la tecnología, vamos creando roles que de cierta manera definen y marcan diferencias en su desarrollo, elección de carreras, autoestima, entre otros factores. Puede leer: Sociedad de la Confusión La perspectiva de Género es tan necesaria en el sistema educativo dominicano, que hasta a la propia ADP la dirigen mucho más hombres que mujeres, mientras la nómina docente del MINERD es ocupada por maestras alrededor de un 80%. Recientemente escribí un artículo donde me preguntaba si la clase media dominicana no era religiosa, porque disfruta de la información adecuada que les permite evitar embarazos y enfermedades de transmisión sexual en adolescentes. Es decir, que sus creencias no interrumpen su conocimiento y acceso a medidas preventivas, mientras que la clase pobre dominicana sufre las consecuencias de una falta de información adecuada que les impide salir del círculo vicioso de la pobreza por embarazos a destiempo. Es una pena, que ni siquiera educación sexual, como parte de lo que es la anatomía humana, es decir, el aparato reproductivo (igual que respiratorio, digestivo y nervioso) se está llevando a cabo adecuadamente en la educación pública, por prejuicios que manifestamos en las redes sociales, mientras la vida de miles de niños y niñas en situación de vulnerabilidad caen en situaciones de violencia o embarazos no deseados por falta de información. Se supone que la “Sociedad de la Información” fomenta la toma de decisiones en base a estudios previos, pero parece más fácil desvincular las consecuencias de los hechos solo por complacer prejuicios y tergiversaciones. El estudio publicado en noviembre de este año por el Fondo de Población de las Naciones Unidas (Unfpa), establece que entre 2015 y 2020, dos de cada diez nacimientos ocurridos en el país fueron concebidos por madres de entre 15 y 19 años. Mientras que datos extraídos del documento República Dominicana: Estadísticas Vitales 2021, de la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE), en el año 2021 en el país se registraron 20,529 embarazos en adolescentes entre 11 y 19 años de edad. Este gobierno actúa como que no participó en el proceso y firma del Pacto Educativo. Mientras, el “marchaverdismo” no parece vincular la violación a las leyes, la Constitución y a los pactos como un acto de impunidad, ni tampoco mide las consecuencias en el desarrollo humano de nuestros niños y niñas más vulnerables

La navidad y el estrés por pasarla bien

Los tiempos navideños reúnen grandes distracciones, una agenda ocupada donde se junta la caridad y el espíritu familiar, con la frivolidad de la moda y la decoración exagerada de manera curiosamente armoniosa.

Todo se disfruta o pasa desapercibido según la realidad de cada cual. Somos sensibles o no a la tormenta de nostalgia a la que te invita la época con las canciones y las películas alegóricas.

En la República Dominicana, nuestro folklore navideño prioriza la bebida y la comida como fuente de la diversión en la música que se escucha tradicionalmente, con contadas excepciones, mientras que los villancicos anglosajones hablan de la nieve, de los árboles navideños y del amor en sentido general.

El agobio radica en que son tantas cosas al mismo tiempo que se quieren lograr en diciembre, que casi todos sus días terminan pareciéndose al “día antes de irnos de viaje a otro país”, es decir, ese día que termina siendo súper productivo porque se pagan todas las facturas, se resuelven pendientes en el banco, se reparan cosas que teníamos meses dejando para después, entre una serie de tareas que debemos de poner en una lista para no olvidar… todo eso por 30 días o más (si nos le robamos tiempo a noviembre).

Algunas personas hemos decretado un diciembre sin complicación, pero siempre el entorno se encarga de hacerlo por uno. Sencillamente son muchas cosas para un sólo mes: veladas de los colegios y de academias extracurriculares, diferentes encuentros con grupos de amistades, fiestas del trabajo, y un “compartir navideño” por aquí, por allí y por allá.

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Si no te metes en un “angelito”, descuida, que tus hijos estarán en uno y de repente la responsabilidad cae en ti desde que llegan a la casa con el papelito en la mano que dice el nombre de quien les toca dejarle.

Lo interesante es que la economía se activa, el doble sueldo alcanza para más de lo normal y eso se refleja en el tránsito y en el incremento de la actividad comercial.

El tiempo destinado a los preparativos y el estrés que se acumula en todos los días previos es exagerada en función a las pocas horas que dura la Noche Buena y el Día de Navidad, lo que implica, que hay que intentar divertirse en el proceso, sin embargo, la incomodidad por los atascos, el cansancio y las filas a veces logran amargar el ambiente por ratos.

Luego de la Navidad, todo apunta para el fin de año. Hemos logrado que ya el estrés de la gala que se usaba en décadas atrás se fuera cambiando por un ambiente más vacacional y relajado, siempre acompañado del temor de quienes aprovechan los tiempos festivos para manifestar imprudencias en el tránsito o en su comportamiento exuberante tocado por el consumo exagerado de alcohol u otras drogas.

Por mi parte seguiré intentando nuevas navidades con las menores complicaciones posibles, menos estrés y menos compromisos de gastos de la época, porque no tiene sentido absoluto. No garantizo que lo lograré, pero iremos poco a poco llegando al punto de equilibrio.

Nuestra extraña relación con la basura

La ciudadanía dominicana tiene mucho que reflexionar sobre el significado del “desarrollo”, porque si bien es cierto que las grandes ciudades implican una infraestructura que soporten su crecimiento, también hay cosas sencillas que hemos ido dejando sin resolver.

Nuestro país está sumamente sucio, lleno de basura por cualquier parte, hemos avanzado como nación, pero ¿Cómo es que no empujamos juntos hacia una consciencia consolidada al respecto?

Recientemente estuve visitando Aruba, Curaçao, Santa Lucía, Barbados, Tobago, Tórtola, Antigua y Guadalupe, estas islas de las Antillas Menores, con mucho menos desarrollo en infraestructura y baja producción nacional, algunas hasta sin aceras, pero sus comunidades son limpias.

Justo llegando por la Autovía del Este venía un camión de una empresa de gas, cuyo chofer tiraba un cartón de jugo por la ventana, acción que todavía en esta época vemos repetirse desde diferentes tipos de vehículos a nivel nacional.

El amor férreo a esta tierra que manifestamos constantemente, no hemos logrado extrapolarlo a reducir el impacto ambiental que produce tanta generación de basura y desechables plásticos.

Tenemos comunidades cerradas que han logrado un buen manejo con la basura, como también, contamos con ciudades que se pueden destacar por el funcionamiento de sus alcaldías, empezando por Santiago que ha dado un cambio muy importante, bajo la administración de Abel Martinez. Sin embargo, a pesar de estas experiencias de éxito, no terminamos de dar un salto de consciencia ciudadana respecto al gran problema que representa la basura y cómo nos afecta a nivel colectivo.

Se han hecho documentales y denuncias internacionales, pero los esfuerzos de quienes deciden apostar por el reciclaje, sobre todo, en esta ciudad de Santo Domingo, son frustrantes. Más que un esfuerzo, se convierte en un trabajo, buscar dónde llevar los plásticos, dónde colocar el vidrio, las latas, las baterías, en fin, por el momento, si por lo menos la basura no fuera el tema exclusivo de la época de tormenta, si la policía de tránsito también parara a quienes ensucian la vía pública, si se dejara de producir tantas bolsas plásticas y si se crearan las condiciones para una cultura de limpieza permanente, daríamos un salto hacia un país limpio, a pesar de los problemas del momento.

De verde a podrido

A propósito de mi tuit de la semana pasada que causó estragos con la frase: “la marcha verde ya no llora, ahora factura”, realmente no es que tenga nada de malo movilizarse por una causa en la que “creas”, es que ésta no puede ser “a según” tu conveniencia, porque las convicciones están por encima de las circunstancias personales ¿o no?

Lo que no se puede pretender es que el criterio de corrupción o impunidad sea selectivo, como tampoco, que quien usó una “causa social” como plataforma para ocupar una posición estatal en una administración gubernamental como la actual; llena de promesas incumplidas, mal manejo de recursos públicos, el mayor endeudamiento de la historia reciente en el menor tiempo posible, mal manejo de la crisis económica, congresistas extraditados por narcotráfico, etc. entonces, con todo este paquete en las espaldas, no quieran ser foco de crítica o cuestionamiento, porque sus incoherencias ya pasaron a descaro.

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A diferencia del ambiente de crispación, odio e irracionalidad que crearon antes de ser gobierno, una es prudente, por eso con sensatez expreso que tampoco es cierto que quienes pertenecen a un partido político o trabajan en el gobierno, automáticamente están de acuerdo con el mal uso de los recursos del Estado o que no se levanten a trabajar con buenas intenciones. Pero, para nadie es secreto que este gobierno operativamente hablando no funciona, tanto así que siendo la República Dominicana un país donde hay tanta gente necesitada y tanta deuda social sin atender, resulta que les “sobra el dinero”.

Jamás se ocuparon de alfabetizar, a pesar de recibir el dinero para tales fines, se han dedicado a buscan artilugios para privatizar bienes o tierras del Estado, como pasa con las propuestas de fideicomisos para Punta Catalina y Pedernales, han abandonado la inversión en la producción nacional para facilitar las importaciones y nos llenan de préstamos para guardarlo en el Banco Central.

Ahora bien, si usted está en el grupo de quienes se dedicaron a venderse y auto proclamarse moralmente superiores y con capacidades sobre naturales como inventarse fórmulas para bajar el costo de gasolina engañando a este pueblo, generando una ola de odios e insensateces, logrando, además, que las expectativas alrededor de su persona fueran extraordinariamente altas e irreales, hoy viva con las consecuencias, porque, evidentemente, una parte importante de la dirigencia de la marcha verde ha ido pasando de verde a podrido.